Los techos fijos y los techos corredizos comparten el mismo material de fabricación, pueden ser de cristal o policarbonato, y son la solución ideal para aquellos lugares en los que no existen techados como áticos o solariums. Es una solución que da más valor a su vivienda, proporcionando luz y transparencia, protegiéndonos de las inclemencias del tiempo y, por supuesto sin sacrificar las vistas que podamos tener.

Uno de los grandes beneficios de estos techos es que no es necesario realizar grandes obras y que puede empezar a utilizarse en el mismo momento en el que quedan instalados.

Dependiendo de sus necesidades podrá instalar un techo fijo de cristal o uno móvil. Su rango de apertura es total por lo que podemos retraer el cristal hasta dejar la zona completamente descubierta.

La estructura de vigas solo varía en los carriles que, los techos corredizos, necesitan para que el vidrio se desplace sobre ellos, mientras que, en los techos fijos de cristal, las láminas de vidrio simplemente se apoyan.

¿Cómo elegimos entre un techo fijo o móvil? Pues sencillo: depende del uso que vayamos a darle. El techo móvil es más versátil y nos permite regular la entrada de aire y sol, no obstante, ambos sistemas tienen un buen aislamiento térmico y acústico, además de canalización y recogida de agua.

Los techos fijos de cristal son una opción muy extendida en el sector de la hostelería y la restauración. Reporta grandes beneficios ya que una terraza que pueda ser ocupada tanto en verano como en invierno aumenta la cifra de negocio de manera considerable. Este tipo de techos también son interesantes para los dueños de las piscinas, ya que pueden convertirse en piscinas abiertas o cerradas gracias al techo mecanizado transparente, permitiendo que tu familia la disfrute todo el año.

Como estos techos están prefabricados no es necesario contar con licencia de obra, lo que agiliza los trámites y la instalación de la misma.